Aprende técnicas de masaje facial que la mayoría desconoce… y convierte esos resultados en una agenda llena.

Aunque hoy no tengas ninguna experiencia y estés empezando.

Si tus masajes no logran un efecto lifting real, no es tu culpa: es que nadie te ha enseñado técnicas que funcionen. Las técnicas adecuadas pueden transformar no solo tu habilidad, sino tu carrera profesional. Con nuestros cursos de masaje facial japonés y masaje miofascial estético, aprenderás a conectar con las necesidades de tus clientes de una manera única. Deja de buscar respuestas y empieza a crear resultados que hablen por ti.

Programas formativos de la academia – avanza paso a paso según tu nivel

Empieza por el masaje facial japonés si es tu primera vez.
Continúa con el método miofascial para lograr resultados más avanzados.
Y añade el masaje japonés de pies si quieres complementar tus tratamientos.

Inicial

Masaje facial japonés Shizendo

Masaje facial japonés Shizendo: la técnica que eleva el rostro cuando sabes lo que haces

Técnica precisa. Mano entrenada. Resultados visibles. El masaje facial japonés trabaja en profundidad para elevar y redefinir el rostro de forma natural.

Esta formación es para principiantes o profesionales que buscan eficacia real, sin artificios ni promesas vacías.

Avanzado

Método Shizendo

Únete al método Shizendo para abordar problemas estéticos reales

El método Shizendo parte de un diagnóstico previo para comprender el origen del desequilibrio estético.

Desde ahí, el trabajo se dirige a la causa y no solo al síntoma, utilizando técnicas miofasciales de liberación que devuelven movilidad, equilibrio y calidad al tejido. Una forma precisa y consciente de abordar la estética facial desde la raíz.

Complemento

Masaje japonés de pies y reflexología

Aprende el arte japonés del masaje de pies Zoku Shin Do

El masaje japonés de pies es una experiencia profunda que va mucho más allá de la relajación. A través de un trabajo preciso sobre la estructura física del pie, los meridianos energéticos, los puntos específicos y las zonas reflejas, este masaje estimula la capacidad natural del cuerpo para recuperar el equilibrio y el bienestar.

Cada presión está diseñada para liberar tensiones, activar la circulación y favorecer el funcionamiento armonioso de todo el organismo, ya que el pie actúa como un mapa completo del cuerpo. Un tratamiento ideal para quienes buscan descanso, energía renovada y una sensación de bienestar integral desde la base del cuerpo.

Comienza hoy tu transformación y conviértete en facialista

Si aprendes a hacer bien el masaje facial japonés, siempre tendrás un sueldo. Esto fue lo que me dijo mi primer maestro de masaje facial hace ya más de doce años.

Estos cursos los he creado para que puedas aprender de verdad esta técnica milenario. Aquí podrás encontrar todo lo necesario para dominar el masaje facial japonés Shizendo y puedas desarrollarte profesionalmente. Si quieres aumentar tu valor como masajista, esteticista o terapeuta, estos son tus cursos. Con ellos podrás aprender a tu ritmo y desde cualquier lugar.

Paso a paso y disfrutando de una técnica tan profunda como, con movimientos artísticos, milenarios, que trasladarán a Japón a tus clientas.

Podrás aprender a tu ritmo y sin salir de casa. Sólo necesitarás un maniquí o alguien con quien poder practicar los movimientos.

Los cursos son 100 % online aunque también cuentas con un programa presencial para los que quieran perfeccionar aún más su técnica y aprender más secretos del masaje facial japonés.

Una vez que aprendas esta técnica te dará beneficios para siempre.

La formación en realidad es una inversión en el mejor activo que existe en el planeta: tú.

¿Por qué elegir nuestra academia para convertirte en facialista?

Desde que empecé a dedicarme al masaje facial, algo en mí decía que no bastaba con hacerlo “bien”.

Quería hacerlo de verdad, con el corazón, con la intención profunda de acompañar a cada persona que se tumbara en mi camilla.
Durante mucho tiempo me exigí más de lo que podía dar. Pensaba que la perfección dependía únicamente de mis manos, y esa presión me pesaba.
Buscaba ese masaje capaz de transformar no solo la piel, sino también la experiencia interior de quien lo recibe… y me parecía imposible alcanzarlo
Hasta que comprendí que la técnica no es el principio ni el final.

El cambio ocurrió cuando aprendí a estar presente, a escuchar sin palabras, a sentir cómo cada rostro guarda una historia y cómo cada músculo responde a un gesto sincero.

Ese día mis manos dejaron de cargar con expectativas y empezaron a fluir. De esa transformación interior nació el método Shizendo.
Un método que no solo enseña a tocar, sino a conectar.

Un método que te da la confianza para atender a cualquier cliente, sin miedo, solo con un respeto profundo hacia lo que esa persona está viviendo.
Cada nuevo rostro se convierte en un viaje, en un desafío hermoso, en la oportunidad de comprender qué necesita esa piel, ese cuerpo… ese momento.

En la academia aprenderás no solo qué hacer, sino también por qué. Entenderás el lenguaje silencioso del rostro, sabrás cómo acompañarlo y cómo guiarlo hacia su mejor versión. Tendrás herramientas que te permitirán trabajar con calma, seguridad y una confianza que nace de dentro.
Y es esa confianza —no la técnica sola— la que convierte un masaje en una experiencia transformadora.

En Espacio Shizendo te acercamos a un camino auténtico: un método propio de rejuvenecimiento creado para resolver necesidades reales,
un enfoque profundamente japonés que integra el masaje facial japonés y la sabiduría del Zoku Shin Do, todo explicado con delicadeza, claridad y respeto por la tradición.

Nuestros cursos no excluyen a nadie: son para quienes dan sus primeros pasos y para quienes ya recorrieron un largo camino.
Son para quienes buscan técnica, pero también para quienes desean sentido.

Podrás estudiar a tu ritmo, desde donde estés, repitiendo cada clase tantas veces como necesites. Y al finalizar, recibirás tu certificación, pero más importante aún: habrás desarrollado una mirada nueva hacia el rostro, hacia la piel y hacia tu propio papel como terapeuta.

Porque la verdadera transformación ocurre cuando dejas de presionar tus manos… y empiezas a permitirles sentir.

Opiniones de nuestros alumnos

Sus palabras reflejan el cuidado y la dedicación que ponemos en cada curso.

Mi historia

Soy Alberto García, fundador de Espacio Shizendo y creador del método Shizendo, descubrí desde niño mi pasión por hacer algo con las manos gracias a la influencia artesanal de mis abuelos.

Tras una etapa dedicada a la informática y el diseño web, mi camino tomó un giro profundo al adentrarme en la Medicina Tradicional China y en diversas técnicas de masaje como el masaje tailandés. Ese recorrido me llevó finalmente al descubrimiento del masaje facial japonés, un arte que transformó mi vida para siempre y se convirtió en mi verdadera vocación.

Desde hace más de diez años, me dedico a explorar y perfeccionar el masaje facial como vía de belleza, bienestar y conexión humana, compartiendo mi conocimiento con sensibilidad, gratitud y un compromiso absoluto con la belleza desde un enfoque holístico y natural.

Lecciones de la vida

Con el tiempo he aprendido a no juzgar lo que nos ocurre ni cómo algo bueno ni como algo malo. He aprendido a no sentir euforia cuando te llaman de una gran empresa para dar una formación ni a sentir tristeza cuando te cancelan una cita. Es preferible ser neutral.

Al día siguiente de abrir mi negocio en Madrid sufrí una fractura en el dedo meñique de mi mano derecha tras caerme accidentalmente. En ese momento el mundo se me cayó encima. Pensé que podía quedar mal para el resto de mi vida y que ya no podría volver a dar masajes.

El médico de urgencias me dijo que lo mejor sería operarme o sino quedaría mal para siempre. Al día siguiente entre en quirófano. Todo salío muy bien. Y varios años después mi mano está en perfecto estado.

Aprendizaje

De repente un día recibí un burofax de la empresa que me alquilaba mi apartamento. Allí daba mis masajes al principio. Tenía que abandonar la vivienda en un plazo de 15 días debido a que según ellos había incumplido el contrato.

No tenía dónde hacer los masajes. De nuevo, el mundo cayó sobre mi cabeza. Recién empezaba en el mundo del emprendimiento y ya me veía yo metido en problemas.

Sin embargo, nunca hay mal que por bien no venga. Desde aquel día tuve que improvisar los masajes en la habitación de mi casa. Después de una mudanza express. Me vi metido en mi casa. Durante unos meses allí hice mis sesiones. Y eso me permitió ahorrar durante un tiempo.

Después de eso, pude abrir mi negocio actual.

A veces nos vemos metidos en situaciones surrealistas. Pero la vida es así. En la vida todo es perfecto. Y nada ocurre por casualidad.

La mejor inversión siempre eres tu

Durante muchos años invertí todo lo que tenía —tiempo, dinero, energía— en aprender. Hice cursos, viajé, estudié técnicas diferentes… incluso llegué a París para formarme en masaje facial, aun cuando aquello representaba un esfuerzo enorme para mí.

Recuerdo la mezcla de ilusión y miedo. La sensación de estar apostando por algo que no podía ver todavía… pero que sentía profundamente. Con el tiempo comprendí algo que cambió mi vida: cada formación que elegí fue un regalo para mi futuro.

Nada de lo que aprendí se perdió. Cada técnica, cada maestro, cada experiencia me dio un valor que nadie podía quitarme. Y fue justamente todo ese camino el que me permitió crear el método Shizendo, un método nacido de la sensibilidad, la técnica y la búsqueda constante de comprensión de cómo mejorar la estética facial de forma manual y natural, sin efectos secundarios.

Por eso, cuando una alumna decide formarse aquí, sé exactamente lo que siente:
la mezcla de deseo, duda, emoción y expectativa. Sé lo que significa apostar por una misma. Y por eso quiero que cada persona que llega a esta academia tenga la certeza de algo:

Invertir en ti no es un gasto.
Es un acto de amor propio.
Es abrir la puerta a una nueva versión de ti misma.


Cuanto más aprendes, más valor tienes.
Cuanto más te formas, más segura te sientes.
Cuantas más herramientas adquieres, más libres se vuelven tus manos… y tu futuro.

Si estás aquí es porque una parte de ti ya sabe que estás lista para crecer. Y yo estaré encantado de acompañarte en ese camino.

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